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La Comunicacion de Riesgos y su Relacion con la Inocuidad Alimentaria

La opinión pública muestra cada vez mayor interés por la inocuidad de los alimentos, lo que significa que los encargados de la comunicación de riesgos se ven más obligados a contar con el público y otras partes interesadas en un diálogo interactivo y a explicar la magnitud y gravedad de los riesgos asociados con los peligros transmitidos por los alimentos y hacerlo en términos claros y comprensibles que transmitan credibilidad y confianza. Para ello se requieren comunicadores capaces de reconocer y superar las lagunas existentes en los conocimientos así como los obstáculos que acompañan inevitablemente a las incertidumbres de la evaluación científica de riesgos.

La comunicación eficaz de la información y opinión de los riesgos asociados con los peligros reales o percibidos de los alimentos es un componente esencial e integrante del proceso de análisis de riesgos. La comunicación de los riesgos puede proceder de fuentes oficiales de alcance internacional, nacional o local. Puede tener también su origen en otras fuentes, como la industria, el comercio, los consumidores y otras partes interesadas. En este contexto del informe, entre las partes interesadas se pueden incluir los organismos gubernamentales, los representantes de la industria, los medios de comunicación, los científicos, las sociedades profesionales, las organizaciones de consumidores y otros grupos de interés públicos y particulares interesados. En algunos casos, la comunicación de riesgos puede realizarse juntamente con los programas de educación sobre salud pública e inocuidad de los alimentos.

El objetivo fundamental de la comunicación de riesgos es ofrecer información significativa, pertinente y precisa en términos claros y comprensibles destinados a un público concreto. Quizá no resuelva todas las diferencias entre las partes, pero puede dar lugar a una mayor comprensión de dichas diferencias. Puede generar también decisiones de gestión de riesgos más ampliamente comprendidas y aceptadas. La comunicación eficaz debería tener objetivos que generen y mantengan la confianza. Debería facilitar un más alto grado de consenso y apoyo de todas las partes interesadas con respecto a la medida de gestión que se proponga.

Los medios de comunicación desempeñan un papel fundamental en la comunicación de riesgos. Gran parte de la información que recibe el público sobre los riesgos para la salud relacionados con los alimentos les llega precisamente a través de esos medios. Éstos desempeñan funciones muy diversas según el tema, el contexto y su propia estructura. Pueden limitarse a transmitir un mensaje, o pueden llegar a crearlo o a interpretarlo. No se limitan a las fuentes oficiales de información y sus mensajes muchas veces reflejan las preocupaciones del público y de otros sectores de la sociedad. Ello puede facilitar, y facilita de hecho, la comunicación de riesgos, ya que los gestores pueden tomar conciencia de preocupaciones que anteriormente no habían percibido.

Se debe reconocer que la comunicación de riesgos es fundamental a lo largo de todo el proceso de análisis, por lo cual se recomienda que para que sea eficaz se debe tener en cuenta varios puntos claves relacionados con el proceso mismo, como son:

• Intervención e interacción de todas las partes interesadas.

• Uso de personas capacitadas en comunicación de riesgos.

• Comprobación de que la comunicación de riesgos se recibe y comprende.

• Fomento de la transparencia durante todo el proceso.

En general, se considera que la comunicación de riesgos es uno de los tres componentes que constituyen el proceso de análisis de riesgos en el contexto de la inocuidad de los alimentos. La evaluación de riesgos es el proceso que se utiliza para estimar cuantitativa o cualitativamente el riesgo y describirlo. La gestión de riesgos consiste en ponderar y seleccionar las opciones y en adoptar controles pertinentes para garantizar el nivel adecuado de protección. Este proceso, por ser parte integrante del análisis de riesgos, es un instrumento necesario y fundamental para definir debidamente las cuestiones y para formular, comprender y adoptar las mejores decisiones posibles sobre gestión de riesgos.

Durante muchos años, los encargados de evaluar y gestionar los riesgos asociados con el suministro de alimentos han transmitido información y opiniones acerca de esos peligros, con el fin de proteger y promover la salud pública. Estas comunicaciones se expresaban sobre todo en términos cualitativos, ya que con frecuencia no había datos cuantitativos claros referentes a los riesgos resultantes. Más recientemente, la elaboración y aplicación de planteamientos basados en el riesgo en el contexto de la inocuidad de los alimentos y la disponibilidad de información cuantitativa relacionada con los riesgos en las poblaciones humanas han ofrecido la oportunidad de mejorar la aplicación de estrategias de gestión basadas en el riesgo.

Como país, nuestras autoridades deben trabajar exhaustivamente en tener data de información a fin de aplicar una adecuada comunicación de riesgos y evitar que se genera alarmas innecesarias en la población por lo que es necesario tener en cuenta tres principios fundamentales que subyacen a la comunicación de riesgos:

- Las percepciones son realidades: Lo que es percibido como real, incluso si no es cierto, es real para la persona y real en sus consecuencias.

- El fin es establecer confianza y credibilidad: Cuando estas son bajas, hay que centrarse más en acciones y comunicación que las incrementen y menos en la transferencia de información técnica y hechos.

En este sentido, en Perú el reconocimiento por todos de la autoridades posibilitaría la desafiante misión que tienen de impulsar, coordinar y financiar eficazmente la reunión de los grupos de expertos y otros profesionales. Esto es especialmente relevante en un país como el nuestro, donde las legítimas competencias autonómicas no deben impedir una voz razonablemente uniforme en problemas sanitarios que, como las epidemias, no reconocen la existencia de fronteras.

- La comunicación efectiva de riesgos es una habilidad: Requiere una gran cantidad de conocimiento, preparación y práctica. 

 


AUTOR

PAOLA FANO

Certificada como HACCP Auditor por la American Society for Quiality (ASQ). Es directora de Higiene Alimentaria de DIGESA, además se ha desempeñado como Inspectora de Vigilancia Sanitaria y Jefa de aseguramiento de la Calidad. Experiencia en Auditoría de Sistemas HACCP, BPP. Buenas prácticas Primarias y Vigilancia Sanitaria. Máster en Ciencias, con especialidad en Alimentos del Instituto Politécnico Nacional.

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